Salida de Nicaragua
General Sandino en un viaje a México. En 1921 hirió de bala a Dagoberto Rivas, hijo de un destacado conservador del pueblo, a causa de unos comentarios que Rivas hizo sobre su madre. Huyendo de la ley y de una posible venganza de la familia de Dagoberto, Sandino viajó a la costa caribe de Nicaragua y después a Honduras, donde trabajó como empleado en un ingenio de azúcar. En 1923 emprendió viaje nuevamente, esta vez hacia Guatemala, donde trabajó en las plantaciones de la United Fruit Company, y finalmente a Cerro Azul en Veracruz,México donde fue empleado por empresas petroleras. Durante su estadía en México comenzó a tomar parte en diversos grupos: francmasones, anti-imperialistas, anarquistas, y comunistas revolucionarios. Aunque recibió una fuerte influencia del anarcosindicalismo mexicano, Sandino se convirtió en un ferviente defensor del nacionalismo y sobre todo del antiimperialismo, en particular en la resistencia contra la ocupación estadounidense de Nicaragua. Inicio de su lucha armada Luego de retirarse las tropas estadounidenses de Nicaragua en agosto de 1925 y tras el vencimiento de su pena en 1926, Sandino regresó a Nicaragua el 10 de junio de 1926. Se dirigió primero hacia su pueblo natal con la intención de iniciar un negocio, pero su proyecto es frustrado por Dagoberto Rivas, entonces devenido en una importante figura política (era el alcalde de Niquinohomo). Sandino se ve forzado a abandonar nuevamente su pueblo natal, dirigiéndose hacia el Norte, a los departamentos de Nueva Segovia, Madriz y Estelí, llamados comúnmente «Las Segovias». En ese contexto el caudillo conservador Emiliano Chamorro dio un golpe de estado al presidente Carlos José Solórzano (del Partido Conservador), quien entrega el poder a su vicepresidente constitucional, Juan Bautista Sacasa (quien era del Partido Liberal). Chamorro obliga a renunciar a Sacasa y asume el poder. A su vez EE. UU. no le reconoce y le obliga a renunciar, sustituyéndole por Adolfo Díaz. Los liberales no aceptan la violación flagrante de la Constitución por parte de los conservadores y los estadounidenses, y emprenden una nueva guerra, llamada por ellos Guerra Constitucionalista, reclamando el regreso de Juan Bautista Sacasa al poder, usando como base de operaciones Puerto Cabezas (Bilwi). Dado que su presidente títere está en peligro, y con el pretexto de "proteger las vidas y las propiedades de los ciudadanos estadounidenses", la Marina de EE. UU. desembarcó numerosos efectivos de su infantería en las costas del Pacífico y del Caribe, declarando "zonas neutrales" diversos puntos estratégicos de vital importancia para las fuerzas gubernamentales (entendiéndose que si los liberales las atacaban, se pondrían inmediatamente en guerra con EE. UU.) El caso más denigrante fue la declaración de Puerto Cabezas (capital de los liberales) como "zona neutral": los marines de EE. UU. desarmaron al presidente liberal Sacasa y le obligaron a huir de la zona. En medio de esta situación, Sandino procuró incorporarse a las tropas liberales. En un primer momento acude donde el jefe del Ejército liberal, José María Moncada, pero éste, receloso de Sandino, le negó las armas. Entonces Sandino y sus hombres, ayudados por las prostitutas de Puerto Cabezas, recogieron del agua un buen lote de armas y municiones que habían sido quitadas a Sacasa (los marines no las destruyeron, sino que se limitaron a arrojarlas al mar). Hecho esto, emprenden el viaje a Las Segovias (su centro de operaciones) viajando en pipante por las aguas del río Coco. En los primeros combates, Sandino fue derrotado por el entrenamiento y poder de fuego de los marines. Este fue aleccionador para él, decidió emplear a partir de ese momento tácticas "guerrilleras" o guerra de guerrillas. Eso le reportó un sin número de victorias sobre los conservadores, lo que a su vez atrajo efectivos a su columna, la llamada "Columna Segoviana", que en su momento llegó a contar con 800 hombres de caballería. En parte gracias a los triunfos de Sandino, los liberales tomaron la iniciativa en la guerra y empezaron el avance general hacia el Pacífico. Pero, para 1927 el número de marinos estadounideneses en Nicaragua había ascendido a 5,000 y 464 Oficiales Norteamericanos se encontraban en el territorio participando activamente en los conflictos internos de Nicaragua. Viendo que ahora el peligro de una intervención directa de EE. UU. contra los liberales es inminente, el jefe del ejército liberal, José María Moncada, decide pactar. Los estadounidenses envían un representante plenipotenciario, Henry L. Stimson (quien años después será Secretario de Estado del presidente Herbert Hoover) y Moncada, quien ya tenía control sobre casi todo el país, se rinde a la entrada de Managua (en Tipitapa). Aceptó la continuidad del gobierno conservador hasta las elecciones de 1928, en las que él (y no Sacasa) será el candidato liberal (lo cual era una flagrante traición a quien en teoría era su jefe). A este acuerdo se le denominaría Pacto del Espino Negro. Sandino no acepta esto, se opuso a la paz impuesta por las fuerzas de ocupación y se retira al inexpugnable cerro El Chipote, donde tenía su base principal y como respuesta a la acción tomada por Moncada, Sandino manifestó una de sus más célebres frases: No me vendo, ni me rindo. Enarbolando ahora una bandera roja (liberal) a la que decidió agregarle una franja negra, simbolizando con esto que la lucha sería hasta conseguir la Libertad ó la muerte. Durante esta fase de la guerra Sandino contrajo matrimonio en San Rafael del Norte con la telegrafista del pueblo, Blanca Aráuz, quien era 14 años menor que él. De este matrimonio nacería, en 1932, la única hija de Sandino: Blanca Segovia, quien aún sigue viva (2008). Su madre falleció poco después de darla a luz por complicaciones del parto. La guerra de Sandino contra los ocupantes estadounidenses Silueta del general Sandino, en la Loma de Tiscapa (Managua), creada por el sacerdote y escultor Ernesto Cardenal. El 2 de septiembre de 1927 Sandino, a través de un manifiesto, le da un giro a su lucha: ya no se trata de una guerra civil, sino una lucha entre patriotas e invasores; pues tanto conservadores como liberales habían pedido la intervención de los marines estadounidenses. Como consecuencia de esto, en las calles, las personas solían decir: Cinco liberales y cinco Conservadores suman Diez Bandidos. Por lo tanto, con un puñado de no más de 30 hombres y el apoyo de algunas mujeres campesinas, se interna en las montañas del norte de Nicaragua para luchar contra los Infantes de Marina estadounidenses. Poco a poco Sandino incrementó sus efectivos, hasta llegar a ser unos 6000, quienes conformaban el llamado "Ejército Defensor de la Soberanía Nacional"; esto debido en parte a los desmanes cometidos por los infantes de marina estadounidenses, quienes acostumbraban violar mujeres campesinas en los lugares que ocupaban. Si bien en algunos combates Sandino es vencido (como en el de El Chipote, que le obligó a desalojar su cuartel general) Sandino constantemente infligía derrotas sangrientas a los marines estadounidenses, no acostumbrados a pelear en las espesas selvas tropicales. Uno de los más memorables combates se dio en "El Bramadero" (1929), donde las tropas de Sandino infligieron una terrible derrota a un batallón de marines, utilizando en la fase final del combate los temibles "machetes", armas blancas capaces de decapitar de un solo tajo a un hombre. A partir de ese momento los marines, quienes llamaban "bandidos o bandoleros" a los Sandinistas, empezaron a llamarlos "guerrilleros." Otro memorable combate, librado en fecha anterior (1927), fue el pueblo de "Ocotal", donde Sandino, después de tomar casi todo el poblado y obligar a los marines a atrincherarse en las dos manzanas centrales, saquea el pueblo; en esa ocasión los estadounidenses se vieron forzados a usar la aviación para romper el cerco. Sandino se retiró sin mayores problemas, mientras Ocotal sufría el primer bombardeo aéreo de la historia de América Central (el primer bombardeo de la historia de América Latina fue realizado por el F.K.8 tripulado por Stewart y Cusmanich, bombardeando tropas rebeldes en las cercanías de la ciudad de Paraguarí, Paraguay el 29 de junio de 1922). Realizó diversas incursiones como el atacar y destruir la mina "La Luz", propiedad del ex secretario de Estado norteamericano Knox. Las acciones de Sandino le fueron dando fama por todo el país y por los países de Hispanoamérica. Esa fama producía que muchos hombres llegaran dispuestos a integrarse en sus filas. A mediados de 1928 el intelectual fránces Henri Barbusse le llamó General de Hombres Libres. A finales del mes de noviembre de 1928 el contralmirante D.F. Sallers le invitaba a abandonar la lucha y obtener así los consiguientes beneficios, la respuesta de Sandino fue: La soberanía de un pueblo no se discute, sino que se defiende con las armas en la mano... la resistencia armada traerá los beneficios a que usted alude, exactamente como toda intromisión extranjera en nuestros asuntos trae la pérdida de la paz y provoca la ira del pueblo. La formación de la Guardia Nacional Notando los oficiales estadounidenses que los marines no eran capaces de derrotar a los soldados de Sandino, decidieron emplear la táctica de enfrentar a nativos contra nativos. Por lo tanto, dieron comienzo a la conformación de un nuevo ejército nicaragüense, la llamada "Guardia Nacional de Nicaragua", entrenado, equipado y financiado por EE. UU., y comandado por oficiales estadounidenses. Si bien esto significó un aumento considerable de las tropas que combatían a Sandino, no influyó en el curso de la guerra de forma significativa. Lejos de ello, los sandinistas expandieron sus zonas de operaciones más allá de Las Segovias alcanzando zonas de Jinotega, Matagalpa, Chontales, Boaco, Chinandega, León, la costa caribe e incluso la capital Managua, estuvieron dentro del radio de acción de las tropas de Sandino. Las propiedades de los estadounidenses eran destruidas en los numerosos ataques sandinistas (destino del que no se libraron las plantaciones de la United Fruit Company), y los colaboracionistas que eran capturados eran sumariamente ejecutados por considerarlos Sandino «traidores a la Patria». La retirada estadounidense Finalmente llega al poder en EE. UU. el presidente Franklin Delano Roosevelt. Obligado por problemas domésticos de mayor importancia (la Gran Depresión), proclama la "política de buena vecindad", lo que significaba la retirada de todas las fuerzas militares de EE. UU. de los países de la cuenca del Caribe, incluyendo Nicaragua. Sin embargo, conscientes de su derrota, ya desde hacía algún tiempo los marines preparaban su retirada: paulatinamente dejaron de participar en los combates, y no sólo entrenaban clases y soldados, sino también oficiales nativos. El 1 de enero de 1933 las fuerzas estadounidenses oficialmente abandonaron el territorio nicaragüense, sin haber podido matar o capturar a su enemigo, y menos aún vencerlo.